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El Altar del Perdón

El Altar del Perdón

Por Adolfo Corona de Teresa – –


Los que vivimos en la Ciudad de México hemos podido tener a la mano muchas piezas de arte que, al estar tan cerca, parecen parte del escenario urbano, casi comunes. No obstante en la gran urbe contamos con muchas joyas que se han acumulado a lo largo de los más de setecientos años de historia de nuestra ciudad.

Uno de los monumentos que más representan a la capital de nuestro país es sin duda la Catedral Metropolitana, espacio que resguarda muchas obras de arte de los períodos barroco y neoclásico. Pinturas, estatuas, retablos, piezas de oro y plata, y todas ellas claman a la gloria de por quién fue construido el recinto. No obstante a la entrada hay algo que recibe tanto a fieles como a turistas, el Altar del Perdón, joya del Barroco, ahora completamente restaurado.

La nave central de la Catedral Metropolitana se ve engalanada por tres grandes altares, el primero es el Altar del Perdón, el segundo es el Altar Mayor y el tercero y más impresionante es el Altar de los Reyes. Aunque por tamaño es el más pequeño, el Altar del Perdón no se queda atrás en belleza artística. Recibe su nombre por ser el más cercano a la puerta principal; en las catedrales españolas, la entrada principal recibe el nombre de “La puerta del perdón”, de allí que se adoptara esta tradición en la Catedral de México.

El retablo que adorna al Altar del Perdón fue construido por Jerónimo de Balbás entre 1725 y 1732; este importante arquitecto y escultor forjaría uno de los elementos arquitectónicos y decorativos más característicos del barroco mexicano: el estípite, columna decorativa en forma de tronco invertido que sostiene gran cantidad de imágenes talladas y enmarca lienzos de manera majestuosa.

Todas las esculturas del retablo están talladas en madera y en su mayoría están cubiertas de laminillas de oro. Estas figuras representan a santos sacerdotes y ángeles que establecen un diálogo para enmarcar las pinturas de María Magdalena y de la Sagrada Familia en su “Descanso de la huida de Egipto”, óleo sobre tela del siglo XVI, atribuido a Simón Pereyns.

El 17 de enero de 1967 marcó para siempre el destino del Retablo del Perdón, un cortocircuito originado en la sacristía del altar inició un incendio que causó daños irreparables y la pérdida de muchas pinturas, algunas de ellas de artistas tan reconocidos como Francisco de Zumaya, Juan Correa y Baltasar de Echave. El fuego también dañó gravemente los cuerpos de madera que sostienen las flautas de los órganos y opacó con humo las capillas y la bóveda del recinto dedicado a la Ascensión de María

Tras grandes esfuerzos por parte del Arzobispado de México, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y la iniciativa privada se pudo restaurar el retablo en el 2009. La restauración estuvo encabezada por María Straunillo. Al retablo del siglo XVIII le fue removido el polvo y hollín acumulado por años, se le reintegraron elementos ornamentales y se le aplicó una capa de oro en las partes deterioradas.

Visiten la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y recorran tanto su nave principal, capillas, el coro, la sacristía y si pueden visiten sus torres y campanas. La sugerencia es que no lo hagan durante las misas ya que la Catedral cierra sus puertas a los turistas para permitir que los fieles participen de la celebración litúrgica. .:m:.