
Poesía
La brisa soplaba, y en ella tu nombre me invadía. Eran gélidas agujas que se incrustaban y el suelo secaba las lágrimas. El andar: mortal tortura, loca, mi mente en agonía. Recuerdo de la aurora viva: tu mirada, tu camino. Camino siempre… Camino siempre… Camino siempre….
La sombra es fiel, como yo: Sigo al ídolo. Qué bella paz. Consuela el tormento. La sombra sigue a su dueño. Así segó a mi ser amado. Siguen las letras que escribimos. Es una angustia. Un repetido cansancio… Del tormento de caminar solo siempre en paralelo.
Silente Luna. Esta es la noche que me tatúas. Vete, Luna. Huye con tu mensaje. Amanece, Luna. Hierve el deseo de tenerte. Luna, testigo de mi noche. Fúndete.
Estrellas de la noche… háganse Lunas. Fúndanse. Perduren a mi Luna. Acaben con el Sol, brillen ustedes. Llévense mis caricias. Aléjense. Acaben con la noche, despiértenme y llévenme a mi Luna. .:m:.
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