
Hace días, la redacción de www.automovilonline.com.mx sacó unas spyshots tomadas en la Ciudad de México a un prototipo eléctrico basado en el Fiesta que se comenzará a fabricar en Cuautitlán el año entrante. A los dos días, Ford de México anuncio que se traba de una “mula de pruebas” del auto de gasolina.
Al hacer un análisis de las imágenes, los encargados de la redacción confirmaron que se trataba de un prototipo que era movido por electricidad, debido a detalles como:
Toda esta situación me hace reflexionar en la reacción de la armadora estadounidense. Creo que fue un gran error el declarar algo así, pues mucha gente sabemos que si un auto esta camuflado es que algo esconde. Cierto es que pudiera ser que probaran el motor a la altitud de la ciudad de México, pero la ausencia de un tubo de escape ya es sospechosa; si a esto agregamos la conexión trifásica, pues no deja ninguna duda que el motor que trae no utiliza ningún combustible.
Despues de que hace más o menos dos años se disolviera la fusión Daimler-Chrysler, la cual tuvo hijos como el Mercedes/Dodge Sprinter y el Chrysler Crossfire, un SLK americano prácticamente; la “nueva” Chrysler tuvo que hacer frente el año pasado a su cruel realidad: Estaba en numeros rojos y su situación era desesperada (cosa ya típica en ellos). Después de varios rumores y de que el gobierno coercionara a Chrysler para declararse en quiebra, la que alguna vez fue la tercera marca del orbe acepta la intervención de Fiat, y también del Estado (éste con un 8%).
El CEO de Chrysler llegó al AutoShow de Nueva York abordo de uno de los automóviles más simpáticos que existen actualmente: el Fiat 500. Al bajarse de él, y ante la prensa declaró enfáticamente: “No estamos insinuando ni declarando nada con esto”. Entonces, si no estaban declarando anda con eso, ¿Qué estaba haciendo este directivo subido en un subcompacto de una marca “ajena”, en vez de llegar en un sedan grande de lujo como es el Chrysler 300C SRT8? Supongo que jugando, con eso de que no estaba insinuando nada.
A los pocos dias de este salón, Fiat se hizo con el 20% de Chrysler Corp., con la posibilidad de aumentar este porcentaje hasta el treinta y cinco por ciento. Lo bueno del asunto es que no estaban insinuando nada, si no, no me imagino que hubiera podido pasar.
Estos dos ejemplos se suman a una lista de casos donde las marcas tratan de ocultar situaciones y modelos de la vista del público, declarando cosas que son totalmente contrarias a la realidad. Sé que por estrategia las empresas pueden negar u ocultar información a los medios, pero, tanto como negar cosas que son más que evidentes, se me hace una auténtica falta de respeto a la inteligencia de los periodistas y del público que tiene la información que ellos niegan. Más les valía a las voces de las respectivas marcas quedarse callados y dejar que las cosas fluyeran. Si ya lo decia mi abuela: “Cuando no tengas nada bueno que decir, no digas nada”. .:m:.
Fuentes: