OMAN – El Órgano Monumental del Auditorio Nacional

OMAN – El Órgano Monumental del Auditorio Nacional

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El más grande instrumento musical de México es parte fundamental de la estructura del Auditorio Nacional, se encuentra en su interior y se alza imponente con su magnífica potencia que manifiesta el orgullo de pertenecer al más importante recinto de espectáculos del país y de América Latina.

Originalmente colocado en el Palacio de Bellas Artes en 1934 y retirado por desuso, el OMAN fue construido entre los años 1957 y 1958 por la firma italiana Tamburini en colaboración de la casa mexicana Riojas. El 23 de noviembre de 1958 fue inaugurado con un recital a cargo de Jesús Estrada, uno de los más destacados organistas de nuestro país, quien estuvo vinculado por mucho tiempo a la historia del instrumento. El día de su estreno, la atmósfera del Auditorio Nacional se llenó con las obras de Pasquín, Bach, Van Hulse, Dupré, Kart-Elert y Liszt, así como del mismo Estada.

Lo majestuoso del Órgano Monumental del Auditorio Nacional sin duda está relacionado con la música que interpreta, la cual se magnifica gracias a sus 15,633 tubos que miden desde 1.5 centímetros hasta casi diez metros. Este hecho hacía que el gran instrumento de viento llevara por apodo “el órgano de la azotea”, ya que prácticamente sus tubos alcanzaban el techo del recinto.

Sus casi 50 toneladas se manifiestan además en la poderosa columna de aire que lo atraviesa, la cual es generada por diez ventiladores, ocho motores y cincuenta y un fuelles. Y los números son también vestigio de su importancia calibrada, ya que cuenta con cinco teclados, un pedalier, tres mil válvulas eléctricas y doscientos cincuenta botones para los registros.

A pesar de contar con medio siglo de edad, el OMAN posee la más amplia tecnología ya que sus sistemas están controlados por computadora, lo que permite al intérprete aprovechar la potente máquina para generar maravillosos recursos sonoros.

El Órgano Monumental tuvo una gran época dorada, la cual se vio interrumpida por un corto período de tiempo entre 1973 y 1975. El OMAN recientemente ha sufrido varias remodelaciones y mejoras, una de ellas en 1991; reinaugurándose el 6 de septiembre de ese año con un recital a cargo del organista Rodrigo Treviño.

Durante estos últimos años la fama del Auditorio Nacional, como el más grande recinto de espectáculos de nuestro país, se consolidó, hecho que condujo a la necesidad de restaurar por completo el órgano, que es patrimonio de la cultura mexicana.

Los últimos trabajos de restauración comenzaron en el año de 1998, realizados por la firma Realejo Organeros Asociados, la cual es constituida por personal mexicano que, ante la desaparición de la Tamburini (empresa creadora del órgano), ofreció la posibilidad de ahorrar costos de reparación, transporte y alojamiento pero, principalmente, se subrayó el trabajo de manos mexicanas para preservar un importante símbolo artístico de nuestro país.

Como dato curioso, el nombre de organeros restauradores, Realejo, se dio en honor a los órganos antiguos portátiles que se llevaban en las procesiones religiosas. Por otro lado, las especialidades de los restauradores abarcan: organería, música, diseño industrial, carpintería, restauración de obras de arte, ingeniería electrónica y en sistemas. En total, la restauración costó 2.5 millones de pesos, que fueron donados por empresas y destacados personajes de la vida intelectual y de negocios de México.

En el año 2000 concluyó la restauración y la reinaguración del órgano convocó un magno programa encabezado por orquesta y los más importantes organistas tanto de México como del orbe entero, interpretando piezas de Bernal Jiménez, Jongen, Gigout, Khachaturian, Lavista, Bach y Saint-Saëns.

Sin duda, de entre los compositores incluidos en el programa diseñado para la reinauguración del OMAN, destacó Miguel Bernal Jiménez quien es uno de los más importantes representantes del movimiento musical nacionalista, gran exponente de la música sacra de mediados del siglo XX y el icono del movimiento llamado “nacionalismo sacro”.

El repertorio de Miguel Bernal se extiende a 251 obras, entre música sacra y música profana, dramas sinfónicos, música teatral, sonatas, sinfonías, misas, motetes, himnos y villancicos. De esta manera, el michoacano nacido en 1910 y acaecido en 1956 reflejó en su música la situación cultural de mediados del siglo pasado; reafirmó las ideas nacionalistas añadiendo el toque sacro novohispano que había sido cuasi obviado dentro de los movimientos indigenistas pictóricos, completando así el círculo que daba identidad al pueblo mexicano a través de las artes.

Una de las obras interpretadas durante la inauguración del OMAN fue el Concertino para órgano y orquesta, dividido en cuatro movimientos inspirados en el Libro del Buen amor deJuan Ruiz, arcipreste de Hita: Mester de Juglares, Mester de Clerecía, Don Carnal y Doña CuaresmaDueñas y Monjas.

La calidad sonora del OMAN está ligada a la majestuosidad del Auditorio y de los espectáculos que allí se presentan, en los cuales el órgano está presente treinta minutos antes de comenzar cada presentación, permitiendo así que toda clase de público escuche su viento, el cual puede interpretar desde música sacra hasta rock.

La variedad de géneros que el Órgano Monumental del Auditorio Nacional puede interpretar hace los oídos estén atentos a el instrumento musical más grande de nuestro país, cumpliendo así la función principal de la música, de ser un lenguaje común entre todos los seres humanos. Un monumento sin duda, OMAN permite enorgullecerse a través de los agudos y los graves de sus más de tres centenas de teclas. .:M:.

(Publicado originalmente en Abril de 2008)