La Importancia de las Instituciones Financieras

La Importancia de las Instituciones Financieras

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México en el contexto globalizador del siglo XXI ha logrado acomodar sus desordenados rieles para construir el camino que haría denominar a esta nación como una de las que están “en vías de desarrollo”.

Habiendo ahora en la nación las condiciones necesarias para que se empiece a cuajar una economía estable es ineludible pensar en la posibilidad de un crecimiento a niveles nunca vistos en la patria mexicana comparados con las economías emergentes de Asia y el Pacífico, no obstante para que dichos avances logren concretarse, es necesario un cimiento lo suficientemente firme a partir del cual México pueda empezar a construir el edificio que tratará de alcanzar los rascacielos de las potencias financieras de occidente.

Algunos de estos importantes cimientos son las Instituciones Financieras, las cuales en varios países no son sólo el cimentaje de la economía, sino la estructura ósea del edificio financiero y monetario; pero, en el caso de este nuestro país, las instituciones financieras han visto disminuido su papel de sostén por enfrentarse a los sismos económicos y (sobre todo) políticos ocasionados desde las sillas presididas por el poder estatal, interrumpiendo la construcción de un proyecto de nación en donde el factor privado de los bancos es indispensable para el fortalecimiento de la economía de un país con calidad de vida óptima, es decir, que la importancia que el Estado otorgue a sus instituciones financieras (que deben estar separadas de él) va directamente proporcional a la sanidad financiera y económica de los ciudadanos ya que es ahí, en las instituciones financieras, donde verán seguro sus ahorros, que más que su semántica pura, representan el trabajo, las ilusiones y el deseo de bienestar y crecimiento de los que deciden resguardar su dinero. Los bancos y demás instituciones financieras, bajo la anterior afirmación, deben de ofrecer a su público la oportunidad de crecer a través de su patrimonio individual bajo el postulado de que están resguardando toda una vida mutada en circulante que se traducirá en un estado de cuenta posterior, pero que en realidad servirá para que, el ahora adolescente, consiga terminar su ingeniería o el hombre trabajador de hoy pueda disfrutar su vejez con verdadera dignidad, supliendo el viejo y esquemático papel de los bancos como un oscuro lugar con grandes cajas fuertes y cajeras con sellos, por una imagen de un lugar que hará que el cliente sienta que ese dinero está realmente dando frutos.

La importancia de las instituciones financieras es innegable por el sólo hecho de que aglutina el ahorro de las personas en uno sólo, que representará en conjunto los demás bancos, el ahorro de una nación y como el que ahorra siempre tiene, el país tendrá recursos suficientes que se traducirán en beneficios para los ciudadanos que ven obra e inversión a partir del ahorro de su propio dinero, es decir, un doble beneficio que emana de una sola cantidad de dinero.

El estado debe entonces hacer más llamativo el ahorro a través de una atractiva tasa de interés, usando el paradigma keynesiano de estas tasas en donde se fomente mediante el interés el ahorro en los bancos, pero, esta tasa de interés debe ser lo suficiente rentable y mediática para que no haga temible el crédito, otra parte importantísima en el desarrollo de las familias; para lo cual lo bancos tendrán que sacrificar un poco de sus utilidades brutas por concepto de intereses reduciendo la brecha entre tasa activa y tasa pasiva, esto con el fin de que a partir del crédito los solicitantes de éste puedan crear negocios e invertir para así generar utilidades que se traducirán en un ahorro posterior, cambiando las utilidades brutas por concepto de altas tasas de interés a cambio del beneficio originado por el aumento de cuentas de ahorro, banca patrimonial, acciones y valores, fondos de inversión, etcétera; tal y como señala la Asociación de Banqueros de México: El ahorro debe ser un componente obligatorio en el presupuesto de familias y empresas.

A nivel microeconómico el ahorro nos permite enfrentar situaciones imprevistas o alcanzar objetivos de inversión o consumo en el futuro y en el nivel macroeconómico, maximiza las posibilidades de desarrollo de una país al generar financiamiento suficiente y de largo plazo para la expansión de la capacidad productiva y la infraestructura, lo que eleva la tasa de crecimiento económico y el empleo.

El papel del estado es claro, no intervenir en la administración de los bancos pero sí controlar las tasas de interés a fin de hacer atractivo el ahorro en las instituciones financieras; y el de éstas, generar confianza en los clientes que pondrán a su disposición el patrimonio individual, para ello será necesario que los bancos reemplacen su estrategia de crecimiento a partir de la captación de los grandes capitales para atraer a los pequeños que buscan acrecentarse y junto con ellos la posibilidad de alcanzar mayores escaños en la competencia económica orbital. .:M:.

*Escrito originalmente para e.Metro, estación Universidad